Lo que la Biblia enseña en cuanto a la educación de los niños.

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«Todo aquel que vine a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre La roca; y cuando vino una inundación, el rió dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca» (Lucas 6:47,48).

Las palabras arriba citadas son una singular y solemne advertencia de nuestro amante Señor para su pueblo. Cada cristiano es responsable de cavar, ahondar y poner el fundamento sobre la sólida roca de la Palabra de Dios. Hacer esto es la única garantía de estabilidad para nuestras vidas en general y para cada uno de sus aspectos en particular. En días en que, por desgracia, el pueblo de Dios está siendo muchas veces seducido por el falso brillo del humanismo, y especialmente predispuesto a aceptar las respuestas pseudo científicas de la psicología, se hace vitalmente necesario buscar respuestas sólidamente bíblicas. Ciertamente Dios ha provisto su preciosa revelación «a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». La Biblia tiene mucho que decir acerca de la educación de los hijos, pues el deseo de nuestro Dios es que la familia sea un lugar de orden, bendición y realidad espiritual. En lugar de esto la familia cristiana es, lamentablemente, demasiadas veces un lugar para la tensión, el desorden y la confusión. El principal y valioso «mérito» de este libro es su acercamiento al tema desde un punto de vista estrictamente bíblico, sin supeditar sus conclusiones a lo que se opine desde otros acercamientos. El Sr. Fugate demuestra ser un sano y riguroso exégeta, así como un buen investigador y conocedor de las lenguas bíblicas originales. Por esta razón nos ofrece un trabajo sólidamente construido que provee una base consistente para aquellos que buscan respuestas bíblicas. Por otra parte, esta obra del Sr. Fugate nos llega también avalada por la satisfactoria experiencia del autor como padre y educador cristiano, y por el testimonio de numerosas padres que sobre los principios contenidos en este libro han construido familias capaces de soportar el «ímpetu» de los ríos que vigorosos arremeten contra la obra de Dios. Quiera Dios usar esta primera edición del libro en lengua castellana para fortalecer a su pueblo, trayendo a muchos hogares el orden y la realidad espiritual que forjarán nuevas generaciones de hombres y mujeres de Dios. 

 Pedro Gomez

El escrito anterior es el Prologo del Libro: Lo que la Biblia enseña en cuanto a la educación de los hijos. de Richard Fugate. La recopilación de pasajes de la Biblia y su respectiva exégesis por parte del autor en lo tocante a criar hijos según las enseñanzas de la Biblia, me ha bendecido y enriquecido de forma extraordinaria. Lo que haré en mis próximos artículos del blog, es transcribir y comentar el libro y estoy seguro que a todos los que somos padres, nos llevará a nuevos paradigmas conforme al corazón de Dios para la crianza de nuestros pequeños tesoros.

Víctor Turcios.

Yo y mi familia serviremos a Dios. Josué 24:15

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Josué 24:15. Y si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis pero yo y mi casa, serviremos al Señor.

De todos es conocido que tener una familia integrada, que se comprendan y complementen unos a otros, que asuman sus roles a fin de cumplir responsabilidades que conlleven a una familia funcional y feliz, no es tarea fácil.

Construir este tipo de familia requiere: Esfuerzo, atención, balance y sobre todo una razón que haga ver la familia como una estructura valiosa e indispensable para una sociedad saludable.

La razón que tenia Josué era: Servir a Dios. Y esta es la razón que debería motivar a toda familia Cristiana a desear una familia que trascienda las normas y costumbres de una sociedad anárquica, que desconoce a Dios y por lo tanto, se desmorona y se arrastra a lo disfuncional, cosechando así el divorcio, y con la separación atrayendo el dolor y la infelicidad de la pareja y los hijos.

En este pasaje, Josué reta a las familias del Pueblo de Dios: Escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis pero yo y mi casa, serviremos al Señor.

¿Qué escogerás tu como Familia Cristiana?, te dejarás arrastrar por lo que es normal y común en nuestra sociedad aunque esto implique desconocer a Dios, ó aceptarás el reto de Servir con tu familia a nuestro Creador.

Estoy casado con Silvia a quien amo, y soy padre de dos hijos, mis dos tesoros. Mi esposa y yo vivimos para amar y como consecuencia servir a Dios, hemos abrazado el ideal de creer: Yo y mi casa, serviremos al Señor.
A pesar de esta firme convicción sabemos que para que nuestros hijos abracen este ideal, necesitamos amar y conocer el pensamiento de Dios, ser intencionales en buscar formación a través del ejemplo de otras familias que viven para el mismo propósito y confiar en el poder sustentador de nuestro Señor.

¿Qué prácticas crees que pueden ayudar a tener una familia que crezca en amor por Dios y su causa?



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